Hay directores que hacen películas y hay otros que construyen un mundo propio. Tim Burton pertenece a ese segundo grupo. Desde sus primeros trabajos hasta algunas de las películas que marcaron su carrera, fue creando una estética inconfundible, poblada de personajes extraños, criaturas singulares, escenarios sombríos y una particular mezcla de humor, fantasía y melancolía.

Nacido en California en 1958, Burton comenzó a dibujar y a crear pequeñas historias desde muy joven. Su paso por Disney como animador fue parte de sus primeros años profesionales, aunque pronto encontró una manera propia de contar y de imaginar. Beetlejuice, El joven manos de tijeras, El extraño mundo de Jack, El cadáver de la novia, Charlie y la fábrica de chocolate y Big Fish son algunas de las películas que terminaron convirtiendo ese universo personal en una de las identidades visuales más reconocibles del cine.

Ahora, buena parte de ese imaginario puede recorrerse en Tim Burton’s Labyrinth, una experiencia inmersiva que propone algo diferente a una exposición tradicional. El público entra en un laberinto y debe elegir entre distintas puertas y caminos. No existe un único recorrido: las decisiones de cada visitante determinan qué espacios encontrará y en qué orden.

La experiencia combina escenografía, iluminación, sonido y tecnología con objetos, vestuarios, esculturas y proyecciones inspirados en las películas del director. Pero también permite acercarse al Burton creador, al hombre que primero imagina y dibuja a sus personajes. Uno de sus principales atractivos es la presencia de más de 200 dibujos originales que muestran ideas, criaturas y personajes antes de convertirse en parte de sus películas.

Así, mientras se avanza por el laberinto pueden aparecer referencias a Jack Skellington, Beetlejuice, El joven manos de tijeras o las criaturas de El cadáver de la novia, entre muchos otros personajes que forman parte de ese particular universo. Más que observarlo, la propuesta busca que el visitante lo atraviese.

El proyecto comenzó su recorrido en Madrid, donde se presentó entre septiembre de 2022 y abril de 2023. Después pasó por París, Bruselas, Barcelona, Berlín y Milán, ocupando grandes espacios que permitieron adaptar la experiencia a cada ciudad. En Barcelona, por ejemplo, el laberinto se instaló en el Palau Victòria Eugènia, mientras que en París ocupó el Espace Chapiteaux de Parc Villette. En total, más de un millón de personas ya recorrieron sus diferentes caminos.

El próximo destino será Tokio. Tim Burton’s Labyrinth llegará a la capital japonesa el 25 de noviembre de 2026 y permanecerá allí hasta el 21 de febrero de 2027. Será además su primera presentación en Asia y el regreso de una gran propuesta dedicada al cineasta en Japón después de aproximadamente una década.

Quizás ahí esté la clave de esta experiencia: no hay que conocer todas las películas de Burton ni recordar cada uno de sus personajes para disfrutarla. Solo hace falta entrar, elegir una puerta y dejarse llevar. Porque en el universo de Tim Burton, como en todo buen laberinto, nunca se sabe exactamente qué hay detrás de la próxima puerta.