Viajes
Hay lugares donde el tiempo parece moverse distinto. Sommarøy, una pequeña isla del norte de Noruega, es uno de ellos. Allí, entre montañas bajas, playas claras y aguas frías del Ártico, los relojes tienen menos protagonismo que en casi cualquier otro lugar del mundo.
Hay lugares que rompen el mapa mental que uno tiene de un país. Punta Perdices es uno de ellos. Esta playa ubicada en la Patagonia Argentina , sorprende con aguas turquesas, arenas claras cubiertas de conchillas y un silencio apenas interrumpido por el viento y el mar.
Una pareja de ballenas y su cría avanzan en silencio sobre la selva tailandesa, como si nadaran en un océano verde suspendido en el aire. No es el mar ni un espejismo: es Hin Sam Wan, la Roca de las Tres Ballenas, una formación natural al noreste de Tailandia.
Hay lugares que sorprenden antes de entrar, y Besalú es uno de ellos. La primera imagen —ese puente románico del siglo XI que se abre paso sobre el río— ya alcanza para entender por qué este pueblo catalán es uno de los más fotografiados de la región.
En las montañas del Rif, al norte de Marruecos, hay una ciudad que parece salida de un cuento. Se llama Chefchaouen, aunque muchos la conocen simplemente como la ciudad azul.
¿Te imaginabas que en Argentina podías manejar al borde de acantilados rojos con vista directa al Atlántico? La Ruta de los Acantilados, en Río Negro, es un camino que mezcla playas escondidas, fauna marina y paisajes que parecen sacados de otro país.